UNA NOCHE ESPECIAL LA PEÑA DE LA VIRGEN

“Nadie ama más la  diversidad de culturas de esta tierra que Nuestra Madre María.

Por eso viste de fiesta en cada pueblo, toma sus colores, su raza, su idioma y sus costumbres. En todo suelo ella se hace presente.”

En una fresca noche del viernes 18 de octubre nos congregó nuestra Madre del cielo.En el marco del Día de la Diversidad Cultural, María con su sencillez y humildad se hizo presente en cada Pueblo, tomando los colores de la diversidad.

Bajo el lema “Caminamos juntos, de la mano de María” recorrimos regiones de nuestro país y de Latinoamérica en donde la Virgen se hizo presente y dejó mensajes de amor infinito en todos los suelos.

María como madre, reconoce en sus hijos más débiles el talento, el amor y la entrega. A lo largo de la noche María tomó distintos vestidos para mostrarnos por donde anduvo, con quién estuvo, lo que pidió y logró con el tiempo.

Al ritmo de la música, con baile y canciones, nuestros estudiantes y docentes ofrecieron a María diferentes representaciones de la diversidad y de la cultura de los pueblos, mientras la Virgencita iba cambiando su vestido y su manto, mostrándonos cómo se presentaba ante su gente, se le hacían distintas  ofrendas.

El primer turno fue vestir a nuestra Virgen con el Manto de la Virgen de Itatí. Y a nuestra Madrecita le ofrendaron el mate y la yerba, símbolo de la unión y la tradición de nuestro Pueblo pidiéndole  protección, trabajo y respeto para los argentinos.

Posteriormente María cambió de vestido, fue el turno de la Virgen del Milagro de Salta, la madre del Norte, la de los festivales, la que gusta de la alegría, de los colores y las tradiciones.Los siete colores del arco iris presentes en la wiphala guardan también un significado, por eso alos pies dejaron a nuestra Santa Madre del Cielo los colores de la diversidad, aquellos que representan a nuestra herencia, a los aborígenes y a los primeros pobladores y le pedimos que nos ayude a respetar a quienes son diferentes y a valorar las diferencias.

Honramostambién y vestimos a la Morenita, la Guadalupana, como la llama su Pueblo, que apareció en  el Cerro Tepeyac, un9 de diciembre de  1531.

Con  la payada a la Virgen de Lujány mientras las tradiciones se entrelazan con una Madre sencilla que se hizo presente en nuestra Tierra y nos arropó con ese manto celeste y blanco, se entregó como ofrenda la bandera argentina,

También conocimos la historia de  la Virgen de Schoenstatt, quecomienza en un pequeño pueblito de Alemania, en donde unos soldados de poca edad y mucha fe se van a la guerra y prometen a la Virgen que si ella los protege volverán y trabajarán para que todo el mundo la conozca. Nuestro homenaje a María Virgen, Reina y Madre, tres veces admirable de Schoenstatt, a ella ofrendamos las banderas de Latinoamérica.

 

El turno de la Virgen del Carmen, quees la Patrona de nuestra ciudad, el lugar en donde vivimos. Este es lugar en donde nuestros niños crecen y en donde se desarrollarán como ciudadanos críticos e independientes. La vida está llena de desafíos, pero si confiamos en que estamos acompañados y que Mamá María siempre viene a nuestro lado podremos afrontar lo nuevo con fe y esperanza;  como ofrenda se entregaronguardapolvos.

Finalmente la Virgen de la Carrodilla, la Virgen de la Vendimia, mientras vestían a nuestra Madre, ofrecimos los frutos de la cosecha, símbolo del trabajo diario que con esfuerzo y amor realizamos. Ponemos en tus manos nuestro cansancio y las esperanzas renovadas. Confiamos en que cada siembra es un acto de fe y cada cosecha es alegría, satisfacción por la tarea realizada; mientras le ofrendamos canastas con frutas.

 

Esta noche la diversidad se hizo presente, en la imagen de María descubrimos que todo Pueblo tiene el derecho a la igualdad y la equidad, ella así lo demuestra con su ejemplo, su paciencia infinita y su amor incondicional.

 

¡María, gracias por brindarnos tu amor de Madre en cada momento que nos convocas!


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