Primeros encuentros del Taller de Lectura SignoS

Un recorrido literario

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Con una modalidad de encuentros semanales, todos los martes de 15:30 a 17:30 hs., se está desarrollando el Taller de Lectura del Parroquial, abierto a alumnos y exalumnos de la Institución.

Los primeros encuentros plantearon varios ejes para recorrer.

“Signos”, canción de Soda Stereo, nos induce a cuestionar cuán transparente es el lenguaje. Signos y una promesa entre la luna hostil y los inquietantes acertijos bajo el agua. Con una puesta en primer plano de lo que no puede leerse sin inquietudes, porque se trata de la turbadora propuesta de unir lo que no es plenamente: de unir fisuras, figuras sin definir… Ese fue el eje de análisis, esa la presentación a un espacio de irrupciones, para poder pensar desde lo que no vemos, desde lo que la percepción debe reconstruir sin plantearse verdades eternas, sino solo lecturas posibles.

Lo que no está, lo que se oculta a una primera mirada: esa lectura que permite conectarse con la literatura como aquello que, desde la estética y la pasión por el arte, escapa a la mirada natural y excesivamente tranquilizadora de la vida cotidiana.

Desde allí se plantea SignoS.

El primer encuentro permitió un recorrido entre canciones, cuadros y textos que se preguntaran por eso: por la posibilidad de romper con las lecturas lineales. Desde allí, entonces, el planteo fue cuán conscientes somos de nuestras convenciones, de todo aquello que creemos que es naturalmente de una sola forma, pero que cada cultura puede plasmar de múltiples maneras: allí se dio el encuentro con el tema del tiempo y las múltiples formas posibles de pensarlo. Algunos videos nos ayudaron a hacer el recorrido por otras culturas, por otros gestos, por otras palabras y otras visiones del mundo.

Desde allí, en un encuentro con un escritor que acompañará especialmente el taller, las “Instrucciones para dar cuerda un reloj”, de Julio Cortázar, permitieron múltiples preguntas (quizás a veces solo se trate de preguntar) por el sentido del tiempo en nuestra cotidianeidad, por lo que nos acecha detrás de un reloj, por algunas condenas y algunas obsesiones. Ana María Shua, Fredric Brown y variados autores permitieron deconstruir el tiempo y transformarnos en palabras.

Eduardo Galeano fue el autor que se planteó como necesario para un segundo encuentro. El homenaje era inevitable. Llegó a través de sus palabras en un video que nos contactó con sus monstruos amigos; luego, a través de sus palabras orales, llegó contándonos acerca de la verdad de la utopía en el horizonte; a través de sus palabras escritas, lo conocimos a través de su derecho a soñar y de múltiples relatos breves en los que “las palabras no se parecen a lo que nombran y ni siquiera se parecen a su propio sonido”; y a través de las emociones que solo el arte puede despertar, en cada uno de los que comparten el taller se fueron disparando y produciendo relaciones, uniendo, tal como nos habíamos planteado, figuras sin definir.

A partir de Galeano fueron surgiendo las ideas: ¿qué hacer con las lecturas que añoramos, que nos conmovieron? ¿Volver a ellas para redescubrirlas? ¿No volver a ellas para no perder la ilusión de aquella historia que nos enamoró?

Los encuentros posteriores dedicaron varias jornadas a un tema que atraviesa muchos ámbitos: la ciencia, el cine, la literatura, lo pictórico, las canciones. Fabiana Cantilo, a partir de un tema propuesto por una de las integrantes del taller, rompió el hielo con la canción “Amanece en la ruta”, que unió ejes, funcionando como bisagra entre lo que ya había sido motivo de charla y lo que se planteaba como parte del devenir el taller: el tema de los sueños, la irrupción de lo onírico. Silvio Rodríguez llegó también con sus sueños con serpientes…, que nos hicieron pensar en los miedos, en lo que no podemos vencer y en la posibilidad de derrotar nuestras pesadillas tal como nos sugiere la canción: con versos, con versos y verdades.

Un cuadro de Goya, un cuento de Silvina Ocampo, relatos orientales, una poesía de Borges, un relato de O. Henry (con una perturbadora posibilidad de escritura póstuma en colaboración), se encontraron con el Ángel Gris de Alejandro Dolina y, en conjunto, trataron de vencer a los Refutadores de Leyendas que no creen que en algún lado se puede dormir y soñar y se pueden vivenciar sueños rosas, sueños blancos, sueños agujereados de despertares, sueños usados y hasta sueños sin sueños…  De la mano de Cortázar, seguramente, solo llegarán las preguntas… pensamos en los sueños, y los pensamos “Ahí pero dónde cómo”.

SignoS agradece a cada uno de los integrantes que se dieron cita estos primeros martes y extiende la invitación a quienes quieran participar de la posibilidad de recorrer la literatura y las manifestaciones artísticas… porque un espacio de charla e intercambio puede ser, creemos, el mejor lugar para acercarnos a estas historias…

Paula Hassanie y Patricia Veltri

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