Proyecto de Articulación

El proyecto de articulación del Centro educativo en sus distintos niveles ha sido una intención manifiesta en cada una de las propuestas de trabajo del Equipo de Conducción. En especial al intentar desarmar la expresión que ha primado en la institución “nos une el edificio”… cuando en realidad son muchos otros aspectos los que nos unen: un edificio “histórico” común, principios evangélicos, niños y jóvenes que recorren su trayecto educativo desde nivel inicial a nivel secundario, familias comunes, referentes laborales comunes y muchos otros aspectos visibles u ocultos que no es nuestra intención describir.

Articular la escuela en todas sus dimensiones y no el área, reconociendo y atendiendo las particularidades de cada uno de los niveles.

Articular los sentidos y los significados, reconociendo  la fortaleza de constituir un Centro Parroquial con los tres niveles.

 

Poner al alumno que aprende en el centro de nuestra atención-mirada y no solo al conocimiento es una opción institucional no personal.

 

El Equipo de Conducción es responsable de hacer efectivo un proyecto pedagógico colectivo sostenido en una historia común y en particular destinada a niños y jóvenes que hacen todo su recorrido educativo en nuestra Institución. Este recorrido ha visualizado algunos quiebres en la formación de nuestros sujetos pedagógicos que nos ha obligado desde la dimensión profesional – pedagógica, a pensar y generar espacios de diálogo, reflexión, discusión y construcción de un proyecto pedagógico que nos muestre el camino por el que nuestros alumnos alcanzarán una formación coherente y profunda que lo distinga y lo consolide socialmente.

En el recorrido realizado por este equipo de conducción podemos puntualizar algunos momentos que nos han trascendidos y que han ido construyendo cimientos:

  • Reunión general de personal un 29 de septiembre de 2001
  • Consolidación del Equipo de Conducción: jubilaciones, concursos, reconocimiento entre los “nuevos y los viejos”.
  • Así llegaron, a partir de una intensa necesidad institucional, los tiempos de articulación.

 

En primer lugar consideramos importante conceptualizar la expresión “articulación” que nos permita reconocernos en un lugar de partida.

Las instituciones escolares y en ellas, especialmente sus docentes, están acostumbrados a plantear la idea de un trabajo articulado o, en otras oportunidades, reconocer la falta de articulación entre una disciplina en distintos cursos, entre ciclos o entre niveles. La propuesta de pensar colectivamente un proyecto de articulación es necesario definir ¿qué entendemos por articulación? ¿qué aspectos comprende? ¿desde qué lugar será abordado este proyecto?.

“Articular no es sólo pensar en contenidos ya que sería un recorte limitado. Articular es reconocer en las prácticas educativas las concepciones que subyacen en la enseñanza de una ciencia, las metodologías para abordar conceptos, los criterios de evaluación que se priorizan.”

Para dar luz a esta conceptualización transcribimos algunos párrafos de una ponencia en la que la profesora Diana Bertona abordó esta temática:

 

Para repensar desde una perspectiva política este conjunto de problemas se hace imprescindible, entonces, atenernos a dos dimensiones:

* una dimensión curricular desde un sentido amplio que exceda el concepto restringido de contenidos o temas a dictarse[1].  Ciertamente, sostenemos que todo espacio de discusión que se centre en el mentado reparto de contenidos resulta estéril si antes no se ha abordado un verdadero debate sobre la importancia de consensuar enfoques de enseñanza de áreas y disciplinas (significando “enfoque de enseñanza” desde un punto de vista epistemológico, pedagógico y didáctico). 

* una dimensión macro-pedagógica que se interrogue sobre el sentido del formato escuela, esto es, la importancia de consensuar los por qué y para qué de la escuela en el escenario de comienzos del siglo XXI.  

 

En cuanto a ambas dimensiones, consideramos que estas discusiones deberían trascender ampliamente el slogan de formación de ciudadanos críticos, y apuntalar la construcción de prácticas e imaginarios que prioricen las potencialidades de la escuela en todos los niveles del sistema, lo cual implica, sin lugar a dudas, la urgencia de redefinir el norte marcado por las teorías del déficit. 

Si el sentido es, entonces, introducir interrogantes acerca de articulaciones posibles, es probable que articular como verbo y como acción, nos permita trabajar con los efectos pedagógicos y políticos de nuestras prácticas docentes. Pero también es posible que nos permita reintroducir la idea de docentes como sujetos articuladores entre la cultura y los niños y jóvenes, en el sentido de restituir su autoridad pedagógica.  Esto es, considerar que, por más definiciones arraigadas en los discursos escolares al modo de una utilización estelar del término, resulta importante analizar qué hacemos los docentes cuando intentamos crear lazos sociales con la cultura, es decir, afectar al otro cuando enseñamos.

Nuestro oficio, el de enseñar, o lo que también significa “dejar señas” o marcas a través de la transmisión de la cultura, constituye una tarea en donde las opciones deberían interpelar más a la responsabilidad política que tenemos como adultos, que a las destrezas tecnicistas que nos atrapan en los laberintos de una gramática indescifrable. En todo caso, se trata de ofrecer nuevos recursos para enriquecer y reflexionar acerca de nuestras prácticas docentes, que den marco al análisis sobre la naturaleza del conocimiento, sus formas de enseñanza y las posibilidades y limitaciones que pueden suponer para los alumnos.

Se trata, finalmente, de asumir el papel que nos cabe como instituciones educativas responsables por los aprendizajes de nuestros alumnos y el rol que tenemos los docentes como mediadores entre los niños, los jóvenes y la cultura[2].” (Bertona, 2005)

 

Desde el segundo cuatrimestre del 2005 el Equipo de Conducción invitó a los distintos docentes de las áreas del Centro a compartir encuentros de reflexión para dar comienzo al Proyecto de articulación.

Se confeccionó un disparador común para iniciar las reuniones de las distintas áreas: LENGUA, MATEMÁTICA, CIENCIAS NATURALES Y CIENCIAS SOCIALES. A continuación transcribimos el instrumento:

 

LENGUA

Objetivos del encuentro:

1-    Reconocer a cada integrante del área de Lengua del Centro Parroquial.

2-    Problematizar la concepción escolar dela Lengua.

3-    Definir principios organizadores del área a nivel Centro.

 

Interrogantes que movilizaron la propuesta:

¿Hay que enseñar gramática? ¿Para qué sirve el estudio sistemático de la lengua? ¿La escuela debe enseñar algo más que a leer y escribir en Lengua? ¿La lectura y escritura son patrimonio exclusivo del área de Lengua? ¿Qué tipos de textos se deben privilegiar para la enseñanza? ¿La literatura debe tener un lugar privilegiado respecto de otros discursos en la escuela? ¿Qué literatura enseñar?

Como Equipo de Conducción de una Institución con todos los niveles, se considera importante reconocer la oportunidad de problematizarnos hacia el interior del área. Desde allí, construir una propuesta educativa con significados comunes que resignifiquen la articulación que se visualizará desde Nivel Inicial a Nivel Medio.

 

Actividades:

  • A modo de apertura, pensar y señalar ¿qué elementos creen que nos unen y qué elementos nos desunen para articular en esta área?
  • Primera lectura de la fundamentación por niveles
  • Iniciar el proceso de diseño de los principios organizadores del área de Lengua del Centro Parroquial.
  • Analizar y compartir la enseñanza de contenidos procedimentales desde la práctica docente.
  • Fijar fecha para el próximo encuentro.

 

Se trabajan los aspectos que unen y desunen a los niveles para articular y se leen las fundamentaciones. Como todo trabajo de equipo, en primera instancia se hace una tarea de reconocimientos, se explicitan algunas cuestiones y otras se ocultan, hasta que se empiezan a establecer o nudos que pueden constituirse en puntos de encuentro entre los niveles del Centro.

Primeros acuerdos sobre lectura:

a-    Nivel primario: profundizar la biblioteca áulica. Comprensión lectora desde cuentos largos o novelas cortas.

b-    Primer año del CBU: Trabajar sobre cuentos y novelas cortas.

c-    De primero a cuarto: trabajar profundamente los procedimientos.

d-    Cuarto, quinto y sexto profundizar la lectura sobre textos más complejos.

 

Se acuerda construir un instrumento de evaluación integrador de cierre del Segundo Ciclo del Nivel Primario y uno de diagnóstico de primer año. Trabajar sobre ello para cotejar diferencias, aspectos comunes.

 

 

CIENCIAS SOCIALES

Objetivos del encuentro:

4-    Reconocer a cada integrante del área de Ciencias Sociales del Centro Parroquial.

5-    Problematizar la concepción escolar dela Ciencias Sociales.

6-    Definir principios organizadores del área a nivel Centro.

 

Interrogantes que movilizaron la propuesta:

¿Qué las Ciencias Sociales no tienen un verdadero alcance educativo como disciplina y que su enseñanza debe limitarse a proporcionar información?¿Que la función educativa de las Ciencias Sociales depende fundamentalmente de los conceptos y los procedimientos que se enseñan?¿Que el aprendizaje se alcanza, más que por la explicación, por el entrenamiento de las capacidades cognitivas y comportamentales de los alumnos?

Como Equipo de Conducción de una Institución con todos los niveles, se considera importante reconocer la oportunidad de problematizarnos hacia el interior del área. Desde allí, construir una propuesta educativa con significados comunes que resignifiquen la articulación que se visualizará desde Nivel Inicial a Nivel Medio.

 

Actividades:

  • A modo de apertura, pensar y señalar ¿qué elementos creen que nos unen y qué elementos nos desunen para articular en esta área?
  • Primera lectura de la fundamentación por niveles
  • Iniciar el proceso de diseño de los principios organizadores del área de Ciencias Sociales del Centro Parroquial.
  • Analizar y compartir la enseñanza de contenidos procedimentales desde la práctica docente.
  • Fijar fecha para el próximo encuentro.

 

Se trabajan los aspectos que unen y desunen a los niveles para articular. Como todo trabajo de equipo, en primera instancia se hace una tarea de reconocimientos, se explicitan algunas cuestiones y otras se ocultan, hasta que se empiezan a establecer o nudos que pueden constituirse en puntos de encuentro entre los niveles del Centro.

Se explicita que el nivel Primario trabaja en forma integrada Ciencias Sociales y Naturales y quela Formación Eticay Ciudadana se articula con Ciencias Sociales pero como enseñanza de temas transversales

 

Se acuerda construir un instrumento de evaluación integrador de cierre del Segundo Ciclo del Nivel Primario y uno de diagnóstico de primer año. Trabajar sobre ello para cotejar diferencias, aspectos comunes.



1  Esta concepción restringida del currículo se asienta sobre una hipótesis de aplicación: los docentes sólo son ejecutores del currículo prescripto por los diversos organismos oficiales (lo que en el lenguaje escolar común se enuncia como “bajar los contenidos”).   Esta hipótesis atenta contra la concepción del docente como intelectual que sostiene la pedagogía crítica. Véase Terigi, Flavia, Curriculum. Itinerarios para aprehender un territorio, Santillana, Buenos Aires, 1999. Ver también  Giroux, Henry, Teoría y resistencia en educación, Siglo XXI, México, 1999.

[2] Nos estamos refiriendo a ‘la cultura’ y no a las ‘disciplinas escolares’ en su acepción tradicional que generalmente las torna ‘esencias eternas e inmutables’, sino en el sentido de restituirles su condición de construcciones sociales provisionales que toman cosas prestadas de campos epistemológicos heterogéneos y que son resultado de compromisos difíciles entre las fuerzas sociales y las exigencias de las instituciones escolares; que, precisamente por su carácter de construcción, evolucionan según las circunstancias y según las influencias que reciben.  Véase Meirieu, Philippe, Frankenstein educador, Leartes, Barcelona, 1998.

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