Memoria, verdad y justicia en las intervenciones de nuestros jóvenes

A 40 años del Golpe cívico-militar,  mucho se ha hablado sobre la cantidad de jóvenes que han sido víctimas del terrorismo de Estado por aquel entonces. Jóvenes que, como los nuestros, se preguntaban por el mundo, se relacionaban con el conocimiento y querían intervenir en la realidad.

La historia discurre en los libros pero a veces, desde allí, se hace lejana. A lo mejor por eso, una manera de que los jóvenes de hoy piensen y se repregunten por lo que ocurrió con los jóvenes de ayer, es darles la oportunidad de hacerla carne y representarla. Las profesoras María Eugenia Ramírez y Denise Noero, junto a los chicos de la Orientación en Ciencias Sociales de la escuela, hicieron emerger la historia de los libros y la llevaron a los recreos. Con tres intervenciones en las que representaron algunos hitos claves del llamado Período de Reorganización Nacional, los jóvenes cambiaron el rumbo de lo habitual en la escuela, para hacernos pensar y, como un plus, ponernos la “piel de gallina” al verlos escenificar fragmentos que mostraban lo que para tantos jóvenes no había sido representación, sino realidad.

“Comenzamos viendo películas y documentales, leyendo información sobre la época. Supimos de La Perla y de lo ocurrido en los centros clandestinos de detención.

»Entonces fuimos armando la representación, que en nuestro caso tenía que ver con demostrar lo que había ocurrido con distintos grupos: los artistas, los estudiantes (con su recordado reclamo por el boleto educativo), los obreros, los docentes… Quisimos encarnar lo que fue la represión, la violencia con la que se llevaban a todas estas personas por defender sus reclamos. Quisimos mostrar el inicio del Golpe de Estado, de allí que el escritorio del medio de la escena mostrara a Isabelita en el momento del Golpe”, nos relatan Magui Ceballos y Fausto Dussort, dos de los estudiantes que participaron en la primera representación.

La segunda intervención se concentró en la acción del periodista y escritor Rodolfo Walsh, y su valiente Carta Abierta a la Junta Militar donde decía, entre tantas otras cosas:

“El primer aniversario de esta Junta Militar ha motivado un balance de la acción de gobierno en documentos y discursos oficiales, donde lo que ustedes llaman aciertos son errores, los que reconocen como errores son crímenes y lo que omiten son calamidades”.

 

Micaela Alochis, junto al resto de los jóvenes que intervinieron, nos cuenta: “No conocíamos a Walsh. Vimos un documental y pudimos dimensionar su vida y su acción. Quisimos demostrar el momento en que su carta llega a Videla y cómo lo mandan a matar. Al abrirse el portón, aparecía el mensaje: NUNCA MÁS”.

Finalmente, la última intervención representó la condena de los delitos de lesa humanidad, para poner en escena la posibilidad que nos dio la democracia de volver a tener voz, decir NUNCA MÁS, exigir la restitución de identidad de los bebés apropiados, y buscar a nietos e hijos desaparecidos.

El dinamismo de las distintas representaciones confluyó en un acto distinto. Para pensar en un momento de nuestra historia en el que no todas las voces pudieron circular, en contraposición, las voces de todos los que quisieron participar comenzaron a circular durante el acto. Así, reunidos todos en el patio, nuestra memoria se hizo sensibilidad y pensamiento. Es que de pronto, en los parlantes de la escuela, comenzó a resonar el Comunicado Oficial N° 1 de aquella Junta Militar.

Pero 40 años después esa voz no cerraba, sino que abría. A continuación, eran otras las voces que se hacían oír una tras otra. Distintas grabaciones, a modo de testimonio de época, les permitían conocer a los estudiantes qué recordábamos sus profesores, sus preceptores y quienes compartimos con ellos lo diario, qué recordábamos de aquel 24 de marzo de 1976. En las grabaciones sucesivas pudimos saber todo lo que había dejado en la memoria de quienes hacemos la escuela, esta historia que no es tan lejana y que pega en las vidas de todos nosotros.

María Eugenia Ramírez y Denise Noero, nos decían:

“Como país vivimos en primera persona la existencia de centros clandestinos de detención; aprendimos a mirar para otro lado cuando al de al lado le pasaba algo; a hacer como si nada cuando mis libros, mi música y mis preocupaciones fueron tildados de peligrosos. Aprendimos que los militares también roban… y todo tipo de cosas: objetos, personas, dignidad. Aprendimos que el Gobierno también puede ser cruel y terrorista; que un desaparecido es una incógnita. Y, luego de las expresiones de Jorge Rafael Videla, también aprendimos que un desaparecido es algo que no tiene entidad, y que no está vivo ni muerto”.

Y entre lo que aprendimos, está lo que queremos enseñar a nuestros jóvenes: que desde el compromiso deben construir pensamiento, que pueden elegir no mirar hacia otro lado, que pueden hacer oír su voz cuando saben que tienen algo para decir. Así fue como Nerea Giribaldi, alumna de sexto año, se acercó a ocupar ese lugar: espontáneamente, nos pidió un momento del acto para participar con su voz y su pensamiento. Nada mejor para cerrar la jornada que hacerlo desde  las palabras de las nuevas generaciones que son quienes hoy deben convertirse en guardianas de los derechos. A continuación, algunos fragmentos de las palabras de Nerea, para que todos sepamos que hay jóvenes dispuestos a pensar desde la Memoria, por la Verdad y la Justicia:

Hoy, en esta mañana de marzo, frente a todos ustedes, reunidos en el plano de la memoria, voy a leer unas palabras que escribí especialmente para esta situación.
Creo que estoy en un buen momento para tomar esta decisión, ya que hoy no me persigue el miedo, ni a mis amigos, ni a mis compañeros. Creo que estoy en un buen momento, porque no tengo limitadas mis fuentes de información, porque la música que escuché para inspirarme no estaba prohibida, porque mi familia no estaba intentando salir del país por el terror de ser atrapada…
Hoy hace 40 años en la Argentina (…) el terrorismo de Estado dirigía a la Nación, las reglas eran obedecer o desaparecer. Imaginen el horrible sentimiento de que te alejen de tu familia, de que nadie sepa si estás bien o no, de que te presionen, mejor dicho, de que te torturen, para que digas los nombres de tus amigos que era obvio que iban a terminar en la misma situación tuya. Imaginen una mañana como cualquier otra: se despiertan, saludan a quienes están con ustedes, hacen todas sus cosas y al pasar por la puerta… ¡ser capturado!
¿Se imaginan a un grupo de militares entrando a la fuerza ahora por nuestro portón? O imaginen que en este instante, mientras estoy leyendo, se llevan a varios de ustedes, con bolsas en la cabeza, las manos atadas. Imagínense el patio lleno de libros quemados, las hojas voladas, las cenizas invadiendo el aire…
30000 personas. Algunas ya adultas, algunas de nuestra edad… otros, bebés. Desaparecieron. Y hasta el día de hoy están siendo buscadas y, lamentablemente, no todas van a ser encontradas o, por lo menos, no en su totalidad. Es casi imposible encontrar, en su totalidad, a una persona despedazada. (…)
A los 9 años escuché en un video musical, una frase dicha por Estela Carlotto: “robar la identidad de una persona, es retardar su nacimiento”. Imaginen la inocencia de una nena de 9 años, escuchando esto. Inmediatamente surgió una pregunta, y de esta otra y otra, hasta entender…
Lo que quiero lograr es traer a cada uno de ustedes un pedacito de aquel hecho tan horrible. Trato de recuperar la historicidad de aquel momento, obviamente reconociendo el sentido que le da a nuestro presente. Nosotros somos un legado de aquellos luchadores que buscaban la libertad colectiva. Somos su memoria. La memoria es fundamental para que ese pasado de caos y destrucción no se materialice nuevamente.
Ocurrieron hechos rotundos y de lesa humanidad. Sin embargo, aún corren aquellas voces, que no son pocas ni tampoco una mayoría, que justifican y minimizan estos actos. Hay personas que al día de hoy piensan que lo sucedido “estuvo bien”. Yo hoy a ellos les pregunto: ¿realmente fue lo correcto? Hablando de inocentes y culpables perseguidos, no debió ser posible que el gobierno de ese tiempo interfiriera de esa manera. Un órgano de orden y paz no debería avalar la desaparición y la eliminación de aquello que no les agrada o genera diferencias.
¿Les parece que el Estado, una estructura con mayor poder que el que nosotros tenemos, tome ventaja y se vuelva contra nosotros?¿Podemos nosotros, ciudadanos que vamos detrás de aquello que deseamos, de aquello que nos parece un bien justo y para todos, vivir con esta inseguridad? ¿Con la inseguridad de que un día el gobierno se rebele en contra de todos?
Por eso hoy, trayendo a la memoria a los 30000 desaparecidos, a las abuelas que circulan por cada nieto, por cada hijo en busca de su identidad, por cada lágrima derramada de cada madre desconsolada, por cada caído en la batalla de defender nuestras convicciones, por cada uno de ellos… NUNCA MÁS”.
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Alumnos de 4° A que participaron:

Isabella Ferreyra, Fabrizio Gatti, Julian Altamirano, Fausto Dussort, Carla Ponce, Morena Luna, Brisa Conti, Lautaro Pacheco, Nao Orelllana, Iara Lino, Julieta Guerrini, Milagros Monti, Magdalena Ceballos, Manuel Álvarez, Lapizaga Malen, Giovanna Mariatti, Feliciano Götte, Alejandro Gimenez, Oriana Guerrina, Augusto Gialleonardo, Jonathan Villada, Sofía Merlo y Ailin Maldonado.

Colaboraciones especiales: Nazarena Giribaldi, Gino Gianoli, Manuel Córdoba, Maías Pompei y Lautaro Larrad.

 

Alumnos de 5° A que participaron:

Florencia Soria, Julieta Castellano, Leila Farías, Agustina Badaracco, Paula Valles, Sasha Conradi, Sofía Soteras, Camila Sandoval, Mara Ayuso, Rocío Maldonado, Melody Suarez, Agustina Cusso, Camila Peralta Zamar, Catalina López Durango, Karen Agüero, Milagros Álvarez, Sofía Mendoza, Tatiana Spila, Micaela Ollaquindia, Micaela Barge, Candela Acosta, Giovanna Periotti y Micaela Brane-Alochis.

Colaboración especial en la grabación del audio con la carta de Rodolfo Walsh: el papá de la alumna Cusso. En el control de los audios durante la puesta en escena: el alumno Valentín Paz.

 

Alumnos de 6° A que participaron:

Juan Cruz Frattini, Milagros Bringas, Camila Gudiño, Sofía Calabró, Agustín Navarro, Inés Arabia, Guadalupe Gutierrez Roldán, Julieta Martínez, Agustina Barbero, Florencia Rivarola, Rocío Luján Ávila, Carla Pereyra y Sofía Valdez.

Colaboraciones especiales: Abril Gonzalez, en la lectura. Luna Suarez, Alexis Goenaga y Leonardo Ferlini, en la música y los efectos especiales. Todos los restantes alumnos del curso, en la puesta en escena.

A TODOS LOS QUE PARTICIPARON Y COLABORARON,

¡¡FELICITACIONES Y MUCHAS GRACIAS!!


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