LA SOCIEDAD DE LOS POETAS MUERTOS

Cine debate en SignoS

 “Que tú estás aquí, que existe la vida y la identidad,

que prosigue el poderoso drama

y tú puedes contribuir con un verso.”

La sociedad de los poetas muertos

 

Durante los primeros meses del 2015, el taller de lectura del Instituto Parroquial Bernardo D’Elía convocó a un grupo de estudiantes que llegaban a disfrutar de los encuentros de la tarde: los convocaban los grandes autores, las ganas de leer algo distinto, el entusiasmo por compartir puntos de vista, la necesidad de construir nuevas formas de ver la realidad, las emociones que se esconden en la ficción y las ganas de vivir la escuela desde otro lugar.

El martes 7 de julio, como cierre de la primera mitad del año compartido, la convocatoria fue distinta: en una jornada extendida (pero que se hizo corta porque todos podríamos haber seguido charlando, preguntándonos y reflexionando mucho tiempo más, porque siempre hay algo más para decir), la convocatoria fue a partir del cine. La sociedad de los poetas muertos fue la película elegida para ver juntos, después de un almuerzo-merienda que compartimos quienes conformamos este grupo al que reúne la pasión por la lectura. Se trataba, esta vez, de leer el lenguaje del cine.

Agradecemos especialmente a cada uno de los jóvenes que se conmovió con la película y que pudo, después, tomar distancia para pensarla, para pensarse, para pensar las instituciones, los vínculos, las ideas de juventud, la construcción de la autoridad, los ideales, el paso del tiempo.

Creemos que la película moviliza por una multiplicidad de sentidos. Pero fundamentalmente porque retoma concepciones que nunca estarán perimidas mientras la juventud sea protagonista de su tiempo y mientras haya adultos que no olviden sus ideales.

 Porque no nos cansaremos de decir que son las ideas las que pueden cambiar el mundo. Y que siempre se puede mirar desde otro lugar. Y que hasta quien menos se atreve, puede ser el motor del cambio, puede ser el primero -como Todd- en pararse con firmeza para defender sus ideas. Y que hay que pelear por las utopías y los sueños propios. Más aún: que hay que construir utopías y sueños propios. Y que aún cuando todo parece dicho, se puede ser leal con quienes lo fueron con uno –Oh, Captain, my Captain-, y construirse desde la lealtad con lo que uno piensa, sin miedo y con valentía (pero inteligencia). Y que es importante identificar a los verdaderos responsables de los sueños truncos, como el sueño de Neil, para no llegar a conclusiones que nos desvíen de lo que nos apasiona y de lo que creemos.

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Gracias a quienes nos acompañan en este taller-espacio-sueño-utopía-ideal. Nos reencontramos en algunas semanas. 

Carpe diem.

Paula Hassanie, Patricia Veltri

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