Dos proyectos de investigación en la Feria de Ciencias -11/10/2016-

Hace ya varios años que el Instituto Parroquial Bernardo D’Elía forma parte de la experiencia de la Feria de Ciencias. Y sin embargo cada año, como si fuera la primera vez, en la escuela se viven los nervios y las ansiedades cuando llega el momento de participar, de demostrar el trabajo realizado a lo largo del tiempo. Y, nuevamente, los alumnos junto a los profesores que los alentaron en el proyecto nos hacen sentir orgullosos de su compromiso. No solo por los resultados, sino por el camino recorrido juntos, que es el que permite los aprendizajes. Lo que la Feria de Ciencias permite ver es aquello que está latente todos los días en el trabajo de la escuela y en el objetivo de los docentes: despertar la curiosidad y el trabajo continuo, investigar, indagar, plantear problemas, observar la realidad, dialogar con ella, comunicar lo aprendido, ponerlo en palabras, compartirlo, socializar el aprendizaje.

En esta oportunidad, dos fueron los trabajos presentados por el equipo llevado adelante por la profesora Andrea Schnidrig, con la colaboración de Alejandro Profili y el grupo de profesores de la Orientación en Ciencias Naturales.

El primer trabajo de investigación, iniciado ya hace varios años, fue “De la conservación ex-situ a in-situ: Puma concolor”. Nos representaron en este caso los alumnos Marco Abrate, Franco Pretara, Micaela Combina, Franco Gallará, Bautista Wille Bille, Ludmila Segura, Ada Rostagno y Guadalupe Cabanillas.

Tal como ellos mismos desarrollaron en la presentación escrita, “la conservación ex-situ se denomina a aquel tipo de preservación fuera del hábitat natural, donde el animal en cautiverio pierde las conductas propias de la especie y adquiere conductas aberrantes para poder adaptarse.

La conservación in-situ se refiere a la conservación de recursos genéticos, la que se realiza en su medio natural. Involucra todas las acciones desarrolladas en ambientes naturales, basadas principalmente en la creación y manejo de áreas protegidas, como son los parques y reservas naturales”.

En los años 2015 y 2016 se buscó generar un método para retraer el acercamiento de pumas a los corrales en los campos, debido a que por ello existe una gran pérdida de individuos de esta especie. Para esto se trabajó en dos lugares: la reserva natural “Pumakawa” y el parque temático “Peko’s”, aplicando posibles métodos que repelen a los diferentes individuos estudiados. La pregunta era: ¿es posible diseñar un método repelente aplicable en zonas rurales, para conservar los individuos de Pumas concolor en estado salvaje de la Provincia de Córdoba?

El segundo proyecto presentado fue “Artemia salina, estudio de su crecimiento en diferentes temperaturas”. Nos representaron en este caso los alumnos Ludmila Costa, Florencia Moroni, Emilia Zechin, Valentina Blanco y Josefina Vallejos.

“Los individuos de la especie Artemia salina son pequeños crustáceos, que apenas han evolucionado en su morfología desde el Triásico, son similares a los camarones y transparentes a la luz. Habitan en aguas salobres continentales y pueden desarrollarse en ambientes inhóspitos. Ante un descenso en los niveles de agua, con consiguiente aumento en la concentración de sal, los huevos permanecen en un estado de biopausa hasta hallarse en condiciones favorable para su desarrollo. Esta adaptación permite que haya podido ser mundialmente utilizada para la cría de peces (acuicultura)”.

Los objetivos de la investigación fueron identificar si la temperatura influye en el crecimiento de los individuos de la especie Artemia salina y comparar el crecimiento de los individuos de esa población a diferentes temperaturas en distintos medios. La pregunta que permitía el planteamiento del problema era: ¿es posible encontrar diferencias en el crecimiento de los individuos de cada población de la especie Artemia salina, colocadas en el laboratorio en peceras a distintas temperaturas?

Como Institución les hacemos llegar nuestra profunda alegría por el reconocimiento obtenido por ambos trabajos en la Feria de Ciencias Zonal y por la excelente actuación en la Feria de Ciencias Provincial. Toda la escuela estuvo atenta a su participación y a esta enorme experiencia de aprendizaje.

Dialogando con la profesora Andrea Schinidrig, principal responsable de estos proyectos, creímos interesante saber qué significa para ella, conjuntamente con el contenido científico de cada proyecto, participar con los estudiantes de cada Feria cada año. Qué significa el desafío, qué la lleva a volver a asumirlo, movilizando a todos sus estudiantes de la Orientación en Ciencias Naturales:

Lo que siempre nos permitió la Feria de Ciencias es un lugar donde compartir con otras escuelas. En la instancia zonal nos encontramos con las escuelas de la zona de Punilla. Y poder ver las realidades de cada escuela, cada una tan diferente a la nuestra, que a su vez difiere de las suyas; poder percibir las temáticas en las que los docentes están poniendo el énfasis para investigar, es una parte fundamental de la experiencia, ya que pone de manifiesto lo que vive cada región.

Más allá de esto, que los chicos puedan ser evaluados en un contexto distinto al del colegio y con un formato que sea totalmente diferente al escolar, es una motivación importante.

El trabajo para la Feria es, a su vez, una forma de que los chicos se aproximen a lo que es el quehacer científico, con todo lo que implica: respetar las etapas de investigación, difundir los resultados, comunicarlos haciendo algo más de lo que suele hacerse en las aulas. La Feria de Ciencias permite poder trascender lo que se hace día a día, comunicando lo que generamos como conocimiento nuevo, porque todas las temáticas tienden a generar conclusiones desde las que se obtienen datos sobre lo que nos preocupa. Nosotros, por ejemplo, venimos desde hace tres años desarrollando un proyecto en el que la conservación es el eje. Uno puede encontrar esas problemáticas en libros, en conferencias. Pero lo que permite la Feria es traducir eso a un proyecto de investigación conjunto. Y lo interesante es que las soluciones son generadas por los alumnos, aplicando metodologías científicas.

El trabajo previo nos permite incluso ir más allá, observando qué datos faltan en la Secretaría de Ambiente, por ejemplo, qué cosas no aparecen como problemas de Estado pese a que estamos viendo que en la realidad sí son problemáticas a considerar. Y allí, desde la ciencia misma, se construye una postura crítica de los alumnos, viendo cómo funcionan las instituciones, viendo de qué forma vamos a compartir todo esto con las otras escuelas, la manera de adaptar lo que dicen a las edades de quienes los están escuchando.

Recorrer la Feria y conocer otros trabajos es enriquecedor. La participación nos permite preguntarnos en qué temas está poniendo la atención hoy la Ciencia y la Tecnología. Lo más importante, considero, es participar para contarle al resto de las escuelas a qué nos estamos abocando, cuáles son los problemas que reconocemos.

 

Y de eso se trata, de un hacer entre todos, de un compartir experiencias, de preguntarnos por lo que nos importa y hacer algo en pos de eso. Una vez más, nuestro reconocimiento a todos los que participaron. ¡¡Felicitaciones en nombre de todo el Instituto Parroquial Bernardo D’Elía!!

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