ENCUENTRO DE REFLEXIÓN EN SEMANA SANTA

El miércoles 13 de abril nos reunimos en el Teatro Luxor de nuestra ciudad todos los Colegios Católicos Parroquiales de la Zona 1 (Malagueño, Tanti y Villa Carlos Paz) de la JAEC.

En dicha Jornada Pastoral nos iluminó la palabra del Licenciado Presbítero Alberto Bustamante.

En contexto de la Semana Santa enmarcó la reflexión del encuentro con la Primera Lectura del Domingo de Ramos, correspondiente al profeta Isaías: 50, 4-7. Es un gran desafío tener oído de discípulo y lengua de discípulo. Estos espacios de silencios institucionales y personales suponen ámbitos de escucha  y de  reflexión, por eso le pedimos al Señor que nos afine el oído para que podamos tener palabras de discípulo y no cualquier tipo de palabras. La palabra del discípulo siempre es una palabra que brota del amor al otro; por eso como educadores no tenemos el derecho de dirigir la palabra a otro si primero no estoy dispuesto a amarlo, porque toda palabra que brota de una boca sin amor, siempre es mala palabra. Y nosotros estamos llamados a no tener malas palabras sino a tener fundamentalmente palabras de discípulo. Romano Guardini un gran teólogo decía siempre que solo tiene palabras significativas quien tiene primero silencios significativos, es decir debemos moderar nuestras palabras al amparo del silencio, de la escucha como discípulo.  Las palabras construyen, destruyen, ¡Qué poder tienen las palabras!, como la de Dios, porque creados a su imagen y semejanza  participamos de su Poder y del poder de su Palabra también.

En este Tiempo Cuaresmal le pidamos al Señor que nos ayude a pensar siempre en el “otro”,  en el otro que son los otros. Qué justifica un silencio… la escucha de la palabra, la escucha del otro, sin el otro no tiene sentido el silencio.

Como educadores, servidores de este Pueblo que es el sujeto histórico. No es la dirigencia el sujeto histórico en nuestra vida es el Pueblo que peregrina. No es Moisés el Sujeto Histórico, es el pueblo de Israel peregrinando en el desierto. Moisés es tomado del pueblo, para ayudar y llegar a la Tierra Prometida. No importa si el dirigente llega, lo que importa es que el pueblo lo haga. De hecho Moisés no llegó. A veces tenemos dirigentes que llegan solo ellos. Como educadores formamos parte de una dirigencia y tenemos que descender al alma de nuestro pueblo, escuchándolo con respeto y descifrando su rostro, viendo que se nos pide como pastores y educadores de este Pueblo. En un contexto donde hay más crisis de pastores que de ovejas, esto es fundamental. Porque en nuestro tiempo el único problema que tienen las ovejas son los pastores, cuando le sacamos los pastores las ovejas solas tienen que andar muy bien. Tenemos el deber de cuidar de nuestras ovejas, escuchándolas también.

En este afán de escuchar nos preguntamos ¿Por qué el pueblo peregrina y camina incesantemente a los santuarios marianos, en este caso el Santuario de Guadalupe?  Por tres cosas y por las cuales nosotros tenemos que aprender… porque saben que: María… siempre está, se deja tocar y nos mira. Sobre estas tres dimensiones podemos decir. María siempre está, nadie duda de eso. Saben que está. Estar es fundamental, para que las personas puedan desplegar sus proyectos de vida. Como será importante estar que Jesús nos prometió “Estaré con Ustedes todos los días hasta el final del mundo” lo único que prometió estar siempre con nosotros.  Estar, ¿a dónde, para quién y con quién debo estar? esto es fundamental para que las personas puedan desarrollar proyectos de vida. La ausencia siempre es el violento acto de no estar. Como educadores, como padres debemos preguntarnos ¿nos encontramos dónde debemos estar? Las grandes frustraciones, los derrumbes de muchas vidas tienen como origen las ausencias, padres, sacerdotes, maestros ausentes… Cuando no hay palabras, hay angustias, no hay proyectos de vida. ¿Cómo educador dónde estás? ¡Cuánto aportamos estando, simplemente estando!

Dejarse tocar, Jesús salvaba a las personas dejándose tocar desde una burguesía intelectual y desde una pobreza espiritual terrible. La profundidad que tiene el dejarse tocar es enorme. Jesús no hablaba, salvaba dejándose tocar. Dejarse tocar es fundamental, es expresión de la cercanía, de la disponibilidad, la accesibilidad, del dejarnos encontrar, del no escondernos detrás de la burocracia y de la sensibilidad que tuvimos con los demás.  Nos volvemos intocables cuando nunca tenemos tiempo para el otro, no nos escuchamos, siempre tenemos una excusa.

Mirar, la virgen siempre mira, sabemos lo que significa la profundidad de esa mirada. Francisco en el Año de la Misericordia rezaba: “Tu mirada (la de Jesús) llena de amor liberó a Zaqueo y  a Mateo de la esclavitud del dinero… liberó a la adultera y la Magdalena de buscar la felicidad solamente en una creatura…hizo llorar a Pedro luego de la traición… y aseguró el paraíso al ladrón arrepentido”. Todo lo que hace la mirada. Una mirada firme nos hace nítidos, una débil o desinteresada borrosos y la ausencia de mirada nos reduce a la nada, nos hace desaparecer. En nuestras miradas, los alumnos tienen que ser capaces de descubrir quienes han visto el rostro del Señor. Nuestros chicos tienen que encontrar en nuestras miradas las huellas de quienes se han encontrado con el Señor. Le pedimos al Señor la Gracia de estar, dejarnos tocar  y de mirar.

¡FELICES PASCUAS DE RESURRECCIÓN!

 


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