Efemérides escolares – 25/05/2017-

Recordando el acto del 25 de Mayo

Desde hace algún tiempo, muchos actos e intervenciones de nuestra escuela buscan plantear no las voces hegemónicas de la historia, sino la diversidad de voces, la disidencia en los puntos de vista, el entrechocar de algunos sistemas de ideas y todo aquello conflictivo y hasta contradictorio que puede encontrarse en la construcción de la historia de nuestro país.

Este video, de cuya edición se encargó el prof. Daniel Ribetti, muestra algunos fragmentos de nuestro último acto del 25 de Mayo, a cargo de las profesoras María Eugenia Ramirez, Paula Hassanie, María Florencia Simón, Claudia Fusé, Eugenia Fallini y Brenda Antonio, con la colaboración de Emilse Ramirez.

Las preguntas fueron varias y giraron en torno a cuán revolucionaria fue la revolución, para quiénes esa revolución fue revolucionaria, quiénes formaron parte y a partir de qué intereses, qué nos lleva hoy a retomarla e incluirla como efeméride central en nuestras fechas y cuánta consonancia tiene esto con nuestro compromiso social actual, cuáles son las voces que construyen lo que somos, qué idea de Nación hay detrás de nuestra historia.

Para plantear preguntas, para mostrar que los discursos no deben venir solo de un mismo lugar, esta vez no hubo solo un micrófono. Varios profesores se distribuyeron entre los alumnos para llevar a cabo el acto. Cada uno estuvo a cargo de un micrófono, de una pregunta, de una mirada, de una construcción posible de la idea de revolución.

Parte de las últimas palabras de esas voces (que aquí transcribimos como un continuo, aunque no lo fue en la práctica) condensan el sentido del acto:

La idea de estar entre ustedes hoy fue simbólica: que vieran que uno puede ubicarse en diferentes lugares para pensar. Que está bueno no pensar siempre desde un único lado. Que hay que moverse y ubicarse en otros lugares del pensamiento.

Y que se puede interrumpir lo que siempre se dice, para decir otra cosa. O la misma, pero desde el cuestionamiento. Que si elijo decir lo mismo no sea por desconocimiento o comodidad, sino por convicción.

Y quizás, si tanto aplaudimos el 25 de Mayo y aquello que nos enseñaron, podemos pensar entonces que si alguna vez las relaciones sociales caducas se rompieron para crear otras nuevas, entonces eso puede volver a hacerse.

Que quienes transformaron la realidad en Mayo, hayan sido o no revolucionarios, lo hicieron porque se organizaron y tuvieron un programa en común.

Quizás la educación bien comprendida, no como reproducción sino como cuestionamiento, sea la herramienta más revolucionaria que podamos tener para interrumpir lo que no es justo, para participar, siempre participar, cuando algo nos hace ruido, para no ser tan obedientes como para hacerles el juego a quienes construyen los símbolos que nos quitan libertades.

Siempre, en cualquier momento, en cualquier gobierno, en cualquier situación histórica, la idea de que algo puede ser cambiado puede ser más que un ideal y puede quedar mucho más cerca que la Revolución de Mayo de 1810.

Porque para que los actos empiecen a importarnos, tenemos que revivirlos en lo que somos hoy. Ya no es de España. Pero hay mucha libertad por construir.

Está en nosotros.


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