Día de la Bandera – 27/06/2017

          Los sextos años de las tres Orientaciones de nuestra escuela llevaron a cabo el acto del Día de la Bandera. Después de semanas de ideas y mucho trabajo, concretaron una jornada organizada en dos partes.

          En la primera, reflexionaron sobre la importancia de nuestros símbolos. Izaron nuestra bandera argentina junto con la wiphala, cuyos siete colores simbolizan la igualdad y la diversidad cultural.

          Cantaron el Himno acompañados de violín, guitarra y percusión (cajones peruanos), emocionando a todo el público con una interpretación personal, y llena de ritmo y color. El baile y las representaciones acompañaron el sentido de la reflexión sobre la bandera argentina.

          Luego de un intervalo, llegaba la segunda parte que volvía a tener a los alumnos de sexto como protagonistas: era el momento de presentar sus banderas, un ritual que año a año les permite mostrar quiénes son frente a todos sus compañeros y a sus docentes.

          Como introducción a ese momento, las profesoras María Eugenia Ramirez y Paula Hassanie les dedicaron unas palabras a todos los estudiantes de la promoción 2017. Las banderas se convertían en puentes, itinerarios y caminos en común. Compartimos esas palabras para que puedan seguir uniéndonos:

           Desde hace un buen rato la humanidad ¿decidió?, no sabemos si para bien o no, medir el tiempo.  Las horas, los días, los años son eso, tiempo que implacablemente circula y pasa.

          Pero es lo que sucede en ellos lo que los hace más que solo tiempo que trascurre. Y así como es cierto que lo que sucede crea momentos únicos y memorables también lo es que lo que nosotros decidimos hacer en ese tiempo hace que de algún modo (y a pesar del transcurrir del tiempo), por algo se nos recuerde… para bien o no (en otro momento tal vez discutamos eso)

          Lo que como pueblo hemos hecho, para bien o no, es lo que hace que haya fechas y nombres para recordar; fechas y nombres que, por alguna circunstancia, se destacan entre el resto. Y allí están en la memoria colectiva… o en la memoria de algunos a la espera de que se hagan parte de la historia colectiva. Allí están Agustín Tosco y el Cordobazo de estudiantes y obreros que el 29 y 30 de mayo de 1969 marcaran el inicio del fin de la dictadura de Onganía; allí está también Martín Miguel de Güemes a quien desde hace muy poco recordamos con un feriado nacional el 17 junio… y Manuel Belgrano, a quien con TODO lo que hizo en general solo recordamos por la bandera. Y podríamos seguir nombrando y por qué no debatiendo acerca de qué hechos y qué nombres… pero hoy no estamos acá para eso… o solo para eso.

          Este Día de la Bandera está siendo distinto: son nuestros estudiantes de sexto quienes tomaron la dirección y la concreción del acto. Y justamente porque ellos son los protagonistas es que nosotras también estamos acá. Ellos hoy presentan sus banderas. Y lo harán, seguramente, a partir de lo que los define. ¿Cómo no estar acá, entonces, si ellos tienen tanto que ver con nuestras propias banderas? ¿Cómo no tomar este préstamo de un ratito de su acto para decirles que cada uno de ustedes, nuestros estudiantes, son nuestras banderas cotidianas?

          Una bandera define pero también impulsa. A tomar decisiones, a saber que hay un motivo para estar y hacer, aun cuando los mundos personales, sociales, individuales o colectivos puedan derrumbarse y hacernos dudar. Cuando uno define sus banderas recorta, elige, toma de la realidad lo que tiene que ver con sus principios. Nuestras banderas son aquellos motores que nos mantienen de pie, que nos hacen sentir orgullosas.

         Y ahí están ustedes. Porque mirándolos sabemos que hay esperanza; porque en la palabra juventud encontramos las ganas de cambiar el mundo que nosotras seguimos teniendo aunque estemos un poco más grandes; porque en sus rebeldías vemos reflejadas las nuestras, con nuestra obstinada tozudez por no acostumbrarnos nunca solo a lo que hay, cuando hay tanto por hacer para que algo sea de otra manera; porque en nuestro encuentro diario con cada generación de jóvenes hay un plus de aliento para volver a planear, soñar y construir. Porque cuando se van, tal como ustedes, queridos alumnos de la promoción 2017, se irán en algunos meses, nos emocionamos con ustedes, nos conmovemos si vuelven a contactarnos y nos sentimos orgullosas de haber compartido el camino. Ustedes son nuestras banderas porque son lo que nos importa.

          Porque llevarlos como bandera nos hace tener un horizonte que nos marque el camino. Y verlos tan llenos de pasiones y proyectos y ganas y enojos y preguntas y cuestionamientos y palabras y acciones, nos hace, a diario, saber que tenemos casi la obligación de llenarnos, junto con ustedes, de pasiones y proyectos y ganas y enojos y preguntas y cuestionamientos y palabras y acciones para decirles que sí, que tienen razón, que no podemos anestesiar la realidad porque entonces no tendríamos punto de encuentro con ustedes, no tendríamos bandera en común que nos permitiera ser juntos. Vamos con ustedes en este camino que nos libera de certezas y nos obliga siempre al riesgo de las utopías, que es un espacio que funciona mucho más allá y más acá de esta realidad ordenada, estática y fragmentada que nos quieren hacer creer que es la realidad.

          Hay una frase sobre esto que nos gusta bastante. Dice así: “Como no sabían que era imposible, lo hicieron”. Compartamos esa bandera: la de hacer juntos lo imposible. Ustedes son nuestra esperanza hacia ese horizonte.

         Solemos pensar que los maestros son quienes dejan huellas, pero no tendríamos que olvidar nunca que cada generación de estudiantes deja huellas en nosotros. En las escuelas, las huellas van y vienen, caminan en distintas direcciones, se desorden, se superponen y construyen banderas. Y hoy la promo 2017 comienza a escribir sus huellas en sus banderas. Para contar en esas banderas quiénes son, qué los representa, qué símbolos los traerán a nuestra memoria cada vez que pensemos en este trayecto juntos, hacia lo imposible.

         Queremos agradecerles por habernos convocado para participar este ratito con ustedes, siendo parte de este momento que viene ahora y que sabemos tan importante para las tres orientaciones. Nos gusta y nos llena de orgullo saberlos protagonistas.

          Llegó el esperado momento de la presentación de sus banderas. Porque las nuestras, en ustedes, ya quedaron presentadas.

          El Instituto Parroquial Bernardo D’Elía agradece y felicita a los estudiantes de sexto año por haberse comprometido con este acto, por las ganas y el esfuerzo puestos, por la organización y la creatividad…


< Regresar
http://centroparroquial.com.ar/wp-content/themes/platform