COP 21: LA PARTICIPACIÓN DE NUESTROS JÓVENES -30/09/2016-

Tal como veníamos anticipando, diez estudiantes de nuestra escuela participaron, junto a muchos otros jóvenes de colegios secundarios cordobeses, del modelo de la XXI Conferencia de Partes (COP), que tuvo lugar en la UCC.

Julieta Castellano, Lucrecia Hernández, Agustina Cusso, Camila Peralta Zamar, Aylén Abuin, Rocío Maldonado, Melody Suárez, Luciano Quaglia, Micaela Ollaquindia y Florencia Soria, junto a dos docentes organizadoras, las profesoras Denise Noero y Claudia Fusé, participaron de esta dinámica que les propone a los jóvenes asumir el rol de diplomáticos de un determinado país e involucrarse en su idiosincrasia, internalizar su cultura, pensar y hablar a partir de sus ideas, sus problemas, su situación actual.

La práctica se centra en el debate, la argumentación, la posibilidad de defender posiciones y llegar a acuerdos por vías pacíficas. Tal como se explicita en la página de la Universidad Católica de Córdoba: “la propuesta plantea la visibilización e instalación pública de temáticas que hacen a la agenda local e internacional por medio de actividades que tienen como fin fortalecer vínculos entre la comunidad académica universitaria, la escuela secundaria y los actores sociales e institucionales del medio local”.

La profesora Denise Noero destaca la actitud de cada uno de los alumnos que, pese a tener que llevar adelante dos extensas jornadas tanto el viernes como el sábado, se mostraron todo el tiempo entusiasmados y activos. Y reflexiona sobre lo que más los movilizó: ponerse en el rol de adultos, cumplir con las formalidades necesarias, desarrollarse en ese espacio universitario, expresarse y hablar ante tantos otros jóvenes, aprender de otros países y comprometerse a actuar como representantes del país que le tocaba. Esos fueron los desafíos y esos también fueron los estímulos.

En palabras de la profesora Noero:

“Comenzamos el jueves 15 de septiembre con el acto de apertura. Los chicos viajaron al campus de la Universidad Católica para estar allí presentes junto a las autoridades y dar inicio a las sesiones que se desarrollarían el 16. Eso les permitía, además, familiarizarse con el lugar en el que tendrían que sesionar.

El grupo se dividía en dos: una parte de los estudiantes formaba parte del Consejo y otra parte constituía la Asamblea. Quienes formaban parte del Consejo tenían a su cargo la lectura de los discursos en un ámbito de mesas ubicadas en forma de un gran rectángulo. Quienes estaban en Asamblea debían dar su discurso, a su turno, parados ante un atril frente a los demás participantes.

Nosotros representábamos a dos países: Italia y Costa Rica. Por cada país había dos alumnos que estaban en el Consejo, dos que estaban en Asamblea y un embajador que iba comunicándose con ambos órganos.

Además de cumplir esta función, los embajadores tuvieron la oportunidad de participar el día sábado en una Cumbre de Embajadores en la que pudieron debatir sobre las problemáticas climáticas en Córdoba. 

El desarrollo general constaba de momentos en los que cada delegación desarrollaba sus discursos y momentos en los que otros países podían interpelar lo que habían escuchado.

Los países, a su vez, debían ir relacionándose con otros países. Por ejemplo, Italia trabajaba en común con la Unión Europea las mismas políticas. Y Costa Rica también tenía un conjunto de países afines con los que trabajaba. Así, si una delegación hacía una enmienda a algún país, los distintos delegados avalaban a sus países afines.

Habrá actividades posteriores a la Cop para seguir trabajando y comenzar a planificar la participación en el modelo del año que viene.

La idea ahora es que cada uno de los jóvenes que participó de la experiencia se transforme en un multiplicador de esta concientización sobre el cambio climático y sobre la necesidad de la mitigación de sus efectos nocivos, explicando entre sus allegados, familiares y amigos qué pasó en esa conferencia, qué decían los países participantes y qué aprendieron. Así nos ayudarán a pensar qué podemos hacer desde nuestro lugar en el mundo. Esta participación abre un trabajo hacia la comunidad”.

Julieta Castellano, estudiante de quinto año e integrante del Centro de Estudiantes del Instituto Parroquial Bernardo D’Elía, fue quien tomó la iniciativa y trajo a la escuela hace unos meses la idea de participar del proyecto COP 21. Compartimos sus reflexiones y el relato de las emociones vividas:

“Una de las cosas que me motivaron a presentar este proyecto es la pregunta por los límites, porque en realidad, los límites los ponemos nosotros mismos. ¿Por qué creer que nosotros no somos capaces de hacerlo? El proyecto era realizado hasta ahora por un solo colegio en nuestra ciudad, y ahora nosotros también tenemos la posibilidad de participar. Cuando hablé en mi curso sobre el proyecto, a todos les entusiasmó la idea, pero el problema era el miedo. Sabía que muchos de mis compañeros eran capaces de hacerlo y sabía también que teníamos la formación necesaria. Solo faltaba intentarlo.

Creo que funcionó. Todos fuimos conscientes de lo que podemos llegar a hacer. Mi objetivo era que los chicos supieran ampliar sus pensamientos y ser conscientes de la cantidad de cosas que saben, y que las puedan expresar.

Y aunque suene extraño, uno realmente se conoce ahí. Uno conoce hasta dónde puede llegar su pensamiento. Pudimos abrir la mente, conocer distintas opiniones y unirlas para llegar a una conclusión. Y si bien el tema del que hablamos fue el cambio climático, estos modelos también tratan otros temas como las guerras y demás conflictos que vemos en la actualidad y que se dan alrededor del mundo.

Asumir un rol atravesado por una ideología política, social, económica y hasta religiosa nos ayuda a entender cómo piensan los demás países. Quién hubiera pensado que representando a Italia podría darme cuenta que no piensa de la misma forma que mi país, que hay distintas posturas. Otra cosa muy importante que uno se da cuenta cuando está ahí, es que cada país tiene sus intereses, que a veces pensamos egoístamente, y nosotros podemos reflexionar acerca de eso. Sabemos qué es lo que está mal y qué es lo que está bien, nos han enseñado a razonar a nosotros mismos, a sostener una postura. Conocer las demás es muy importante para poder ampliar la nuestra.

Claro que eso conlleva mucho compromiso y ansiedad. La sensación y los nervios de estar sentado en una mesa, representando a un país al que no conocemos del todo, le da una pizca de emoción a la experiencia.

Tratar un tema que se debate mundialmente es una gran forma de concientizar. Entonces, el modelo reúne las dos características, concientizar y asumir un rol de cambio.

La verdad es que el proyecto superó mis expectativas. Hermosa experiencia de poder ser conscientes de lo que afecta al mundo, de que hay personas y países que intentan cambiar la realidad en la que vivimos. ¿Por qué ser tan ajenos a lo que está pasando?

Quiero agradecerle principalmente a la profe Noero, que fue quien me ayudó con todo el proyecto; y a mis compañeros, por ser partícipes de esto, porque el objetivo es comenzar a ver el mundo que nos rodea y esta fue una de las mejores formas de hacerlo. Fue una de las experiencias más lindas. Los chicos estaban muy contentos y me encantó verlos así.

Finalizamos el modelo y nos llevamos miles de amigos, un gran conocimiento y muchísimas ganas de volver”.

 

Como Institución, acompañar proyectos que surgen de los mismos jóvenes y que nos permiten multiplicar los sentidos de la educación, construyéndolos a partir  del vínculo entre escuela y sociedad, nos llena de esperanza. Agradecemos su inquietud y también el compromiso de los docentes que posibilitaron que se concretaran sus ganas de ser parte.

Probablemente, lo esencial de la experiencia pueda ser sintetizado muy bien por los mismos estudiantes. Tal como comentó Julieta:

“La experiencia se basa en saber que nosotros también podemos, que los jóvenes estamos interesados en participar y que tenemos un espacio para hacerlo de la manera más cercana a la realidad posible, y más cercana a los adultos también. Que lo que nosotros pensamos importa y que no somos el futuro, sino el presente”.

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