Algunas palabras del Instituto Parroquial Bernardo D’Elía a Elder Muñoz

Las instituciones no solo ven pasar a las personas que trabajan para ellas. Las instituciones también “son” las personas que viven cotidianamente todo lo que ocurre en su interior y que comprometen mucho más que su tiempo y su trabajo. Elder Muñoz, nuestra Jefa de Preceptores, hoy ya jubilada, imprimió en su trabajo una forma personal de entender las tareas cotidianas, con un ritmo único y una predisposición que la hizo ganarse el respeto y el cariño de toda la escuela. En todos sus años en el Parroquial, primero como preceptora y luego como Jefa de Preceptores, trabajó para resolver cotidianamente los sobresaltos característicos de un espacio dedicado a la educación, con esa capacidad suya de estar en todo, sin que se le escapara jamás ningún detalle.

El 15 de diciembre fue su último día en la escuela. Al menos, su último día trabajando. Y no podíamos dejarla ir sin agradecerle lo hecho, sin decirle que va a ser extraño no verla yendo y viniendo por los pasillos de la escuela, que va a ser extraño no verla en su oficina, siempre atareada y ocupándose de que su trabajo salga impecable.

Ella lo sabe, pero no está demás decirle que se ganó para siempre un lugar en nuestro recuerdo y en nuestro reconocimiento. El Instituto Parroquial Bernardo D’Elía le desea mucha felicidad en esta nueva etapa de la vida. Y le recuerda que siempre estaremos esperándola para compartir nuevos momentos en comunidad.

¡¡Muchas gracias, Elder Muñoz!! ¡Tarea cumplida!

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