Acto de colación de la Promoción 2016 -30/12/2016

En este ritual culminante de cada año, otra promoción se despidió de su escuela secundaria. Como suele suceder, los gestos, las imágenes y las palabras (protagonistas de cada acto de educar compartido mientras ellos aún eran nuestros estudiantes), cobraron una fuerza especial en el acto de colación. Son momentos que condensan muchos otros: las palabras resuenan más, las imágenes emocionan más, los gestos sensibilizan de otra manera.

Y sin embargo, si bien en cada acto de colación suele suceder algo similar, ocurre que, como en todo hecho colectivo, también sucede de manera completamente diferente. Hay tantas diferencias en las palabras, en las imágenes y en los gestos, como personas escuchando, hablando, pensando y sintiendo haya durante el acto.

En cada uno de los chicos, las mismas palabras no son las mismas. Las mismas imágenes y los mismos gestos, tampoco.

Repitiendo lo ocurrido durante todo el trayecto escolar, el acto de colación nos encuentra así: a cada uno con una historia personal. A todos, con una historia en común. Y por eso, quizás, la fuerza del “hasta siempre” final que ese día cada estudiante de la Promoción 2016 viene a buscar. Porque es un “hasta siempre” a todos ellos, como conjunto. Y, a la vez, es la conciencia absoluta de cada lágrima, cada risa, cada recuerdo, cada proyecto de vida de cada uno de ellos. Nos emocionan como una promoción entera despidiéndose. Nos conmueven por ese vínculo único con cada uno de ellos, que se condensa en cada abrazo durante las entregas de diplomas, en cada palabra dicha al oído mientras se preparan para la foto que perpetuará ese momento, en cada frase que solo dicha por ese profe a ese alumno cobra sentido, en cada emoción que solo dicha por ese estudiante a ese profesor conmueve en forma diferente.

A cada uno de ellos, nuestro deseo de un hermoso comienzo de esta nueva etapa. Y un “hasta siempre” que probablemente se transforme en muchos “hasta pronto” cuando nos crucemos por la ciudad, cuando vuelvan al Parroquial ya siendo más grandes, o simplemente cuando nos recordemos mutuamente y, entonces, lo que compartimos recobre una y otra vez el sentido.

El acto de colación se vivió como una noche, sin dudas, plagada de emociones. Múltiples motivos -alejamientos, logros, incertidumbres, utopías- la hicieron especial. Y un año más cumplió con todas las escenas que, sabemos, son iguales y son distintas: la entrada de los alumnos en un simbólico último ingreso todos juntos a su escuela, sabiendo que de allí saldrían un ratito después separados, para tomar cada uno su camino personal; el Himno de la escuela, cantado por nuestros propios alumnos; la bendición del Padre Hugo; las palabras de nuestra Directora; el cambio de banderas, momento de reconocimiento a quienes la portarán el próximo año; la entrega de diplomas y el video que les recordó, entre emociones, risas y lágrimas, su paso por la escuela.

Algo de eso compartimos en esta página con ustedes. Pero solo algo. Lo visible. Lo demás, invisible a las fotos, queda en lo más profundo que puede dejar la escuela secundaria: el aprendizaje de que vale la pena dialogar sobre el mundo, de que no pasó de moda el indagar, con ojos curiosos, las multifacéticas ramas del conocimiento. Y también lo trascendente de saber que no es un camino solitario, que el aprendizaje siempre implica algún modo de vínculo en esa transmisión, vínculo que asegura que los alumnos reciban la herencia de la comunidad a la que pertenecen, pero no para conservarla tal cual, sino para poder apropiarse de ella y transformarla.

Llegó el momento de escribirlo: ¡Hasta siempre, estudiantes de la Promoción 2016!

Que al reencontrarnos en algún momento de nuestros caminos, descubramos que se mantienen vivas las emociones, los sueños, las ganas de crecer siempre un poco más y de protagonizar nuestras experiencias individuales y colectivas (las primeras no existen sin las segundas) fieles a nuestras convicciones y animándonos a hacer de nosotros aquello que nos haga sentir plenos.

Sepan que los tendremos presentes en las anécdotas, en los recuerdos, en los nuevos proyectos, en lo que aprendimos con ustedes y en los nuevos pasos que vayamos dando…

“La educación no cambia el mundo. Cambia a las personas que van a cambiar el mundo”. (Paulo Freyre)


El siguiente video fue realizado por los estudiantes junto al profesor Rivarola, con la colaboración del profesor Ribetti en la edición.

 

 


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