Actividades de preparación para las Pascuas

El mundo propone imponerse a toda costa, competir, hacerse valer… Pero los cristianos, por la gracia de Cristo muerto y resucitado, son los brotes de otra humanidad, en la cual tratamos de vivir al servicio de los demás, de no ser altivos, sino disponibles y respetuosos.

Palabras del Papa Francisco

(Mensaje pascual y bendición Urbi et Orbi, 2015)

 

Nuestra escuela, con su propuesta emblemática de sintetizar fe y cultura, se prepara para las Pascuas de Resurrección. Como cada año, compartimos distintas jornadas que  nos permiten detenernos para reflexionar y adentrarnos en la fecha más importante para los cristianos. Las actividades vivenciadas con nuestros jóvenes inscriben en los corazones de nuestra comunidad, la celebración de la vida, la celebración de Jesús resucitado. Así empezamos a transitar el camino para recibir la Semana Santa.

Los segundos y quintos años compartieron una jornada de reflexión a partir de un cuento. El eje era la mirada: la mirada que tenemos de nosotros mismos, la mirada que de nosotros tienen los demás y la mirada de Dios. Cada uno de los alumnos tuvo la posibilidad de darse un tiempo para preguntarse cómo creen que los ve Dios. Las palabras de nuestro párroco, el Padre Hugo, abrió las puertas para pensar en la importancia de vivir a partir de actitudes que se distancien de la discriminación, para optar por aquellas decisiones que nos permitan acercarnos al otro entendiéndolo como alguien que nos necesita, para recorrer no el camino más fácil pero sí el que nos haga más dignos y nos permita encontrarnos con Jesús, quien es para nosotros el agua de la vida. Siguiendo el camino de Jesús, nosotros no volveremos a tener sed y, como nos enseña en su encuentro con la samaritana, sentiremos ese torrente de agua viva que brota para la vida eterna.

Esta jornada de reflexión de segundo y quinto año finalizó con un gesto: en el templo, los alumnos se lavaban los ojos y le pedían a Jesús “verlo” en una instancia que los encontraba libres de todo prejuicio y reconciliados consigo mismos.

Por su parte, los alumnos de los terceros años, acompañados por algunos compañeros de sexto, realizaron un Vía Crucis hacia la Virgen Blanca, en Barrio La Quinta. Vivenciar el camino de la cruz, en ese acto simbólico, les permitió reflexionar qué significó y qué significa hoy el Vía Crucis de Jesús. El Padre Hugo invitó a todos los que acompañaban este camino -alumnos, docentes, preceptores, catequistas- a vivirlo desde las obras de humanidad y devoción que nos propone el Papa Francisco en el Año Santo de la Misericordia. Misericordia que es expresión del amor del Padre, que se revela en el sacrificio del Hijo por su amor a la humanidad.

La vida actual en sociedad tiene luces y sombras. La vida de Jesús también nos enseña esto. Muerte y vida se entienden no en forma aislada sino en el diálogo que resignifica ambas. Estas actividades previas a la Semana Santa también se inscriben en este aprendizaje: se trata de conocer las dualidades en las que estamos inmersos para, desde allí, iluminar con la Palabra y poder comprometernos en la construcción conjunta de una sociedad más justa, que retome así la propuesta de este Año Santo de Misericordia. La idea es fortalecer nuestro interior para alcanzar un corazón solidario que se extienda hacia los más necesitados. Hacemos extensiva a toda nuestra comunidad la invitación del Papa a realizar obras corporales y espirituales de misericordia. En palabras de Francisco: “Dios es amor y nos espera”.

En esta preparación para la Semana Santa, compartimos con nuestros estudiantes un fragmento del “Mensaje para el Jubileo de la Misericordia de los Jóvenes”, pronunciado por el Papa Francisco (Vaticano, 6 de enero de 2016):

«Crecer misericordiosos como el Padre» es el título de vuestro Jubileo, pero es también la oración que hacemos por todos vosotros, acogiéndoos en el nombre de Jesús. Crecer misericordioso significa aprender a ser valiente en el amor concreto y desinteresado, comporta hacerse mayores tanto física como interiormente. Os estáis preparando para ser cristianos capaces de tomar decisiones y gestos valientes, capaces de construir todos los días, incluso en las pequeñas cosas, un mundo de paz.

1

2

3


< Regresar
http://centroparroquial.com.ar/wp-content/themes/platform