20 de Junio – 20/06/2016-

Presentación de banderas y acto académico

 

Las aulas, en su realidad a veces sosegada y a veces llena de bullicio, suelen atestiguar aprendizajes, producciones, procesos de pensamiento, debates, consensos, conflictos, preguntas, proyectos. Y a veces, en momentos escolares que son sumamente valiosos por la posibilidad del compartir colectivo, todo eso sale de las aulas y la escuela entera puede ver, dimensionar y valorar lo que está ocurriendo a diario en cada rincón de la institución. 

En eso puede transformarse una fecha histórica: en un momento de actualización y de puesta en común de eso que a veces solo sucede en las aulas, pero que cobra sentido y se dimensiona cuando podemos compartirlo. Cuando hacemos tangible lo que a veces solo ocurre en espacios reducidos, pero ocurre.

El 20 de Junio este año se planteó como una jornada en que la bandera argentina acompañara y diera lugar a otras banderas, a todas aquellas que pudieran significarnos algo dentro de nuestra institución. La escuela les propuso, así, a los sextos años, que presentaran sus propias banderas, esas que hacen todos los años para mostrar qué eligen a la hora de definir su identidad como Sociales, como Comunicación o como Naturales. Porque eso permitía, además, comenzar a pensar qué es una bandera, qué significa luchar por nuestras propias banderas, cuánto hacemos por lograr que las banderas sean de todos nosotros, quiénes constituyen  o constituimos ese nosotros. Y los que tomaron la propuesta de ser protagonistas y, a su vez, la transformaron, para que el acto fuera así, diferente, movilizador, distinto a otros actos del Día de la Bandera, fueron ellos: los estudiantes de los tres sextos años.

La presentación de las banderas, año a año, implica una bisagra entre lo que fue y lo que será. Lo que fue, lo que está siendo, les permite pensarse, identificarse y plasmar en imágenes lo que construyeron como grupo a lo largo de sus años de interacción. Lo que está por ser, su sentirse ya a un paso de convertirse en la promo de egresados 2016, le agrega a estas vivencias una mezcla de alegría y de sabor a final. Por eso, quizás, esa necesidad de festejo final conjunto que se repite como un ritual.

El primer recreo del 16 de junio fue el momento de descolgar las banderas y de presentarlas simbólicamente a través de diferentes actuaciones, una por cada sexto año, que quedaron registradas en esta filmación…

La representación de Sexto Sociales puso en escena a distintos países de Latinoamérica. Enfrentándolos, personificaron a Estados Unidos, el Banco Mundial y el FMI, mostrando su dominación y su ejercicio del poder a través del dinero. Hasta que de pronto irrumpieron algunos filósofos y algunos profesores de la Orientación Sociales, despertando a los países adormecidos para romper el control con el que venían siendo manejados. El baile posterior fue fruto de esa libertad generada a través del pensamiento, la concientización de lo aprendido y el conocimiento.

La representación de Sexto Comunicación retomó partes de la película Alicia en el país de las maravillas. Le agregaron ritmos aprendidos durante los contraturnos de Música. Y eligieron visualizar su representación actoralmente, ya que eso permitía entender la importancia del teatro y el arte dentro de la formación en Comunicación. Eligieron Alicia… fundamentalmente por el personaje del sombrerero, al que todos tratan de loco, siendo, justamente, el personaje que plantea un tipo diferente de comunicación con sus juegos de lenguaje, sus dobles sentidos y el simbolismo de sus frases.

La representación de Sexto Naturales mostró la libertad, la fuerza y el salvajismo de los animales en piruetas de circo y saltos ornamentales que representaban, además, la exaltación y la alegría del último año de secundaria.

 

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La segunda etapa de la jornada consistió en el acto formal por el Día de la Bandera, a cargo de los sextos años y de la profesora María Eugenia Ramirez. Su iniciativa conjunta fue apelar a lo simbólico para mostrar cuánto dicen aquellos hechos en los que a veces no reparamos. De allí que propusieran un cambio desde lo visual, desde lo espacial, desde lo ritual hasta lo significativo. Los cursos formaron de una manera distinta, dejando un pasillo central por el que ingresaron los abanderados, acompañados por un grupo de compañeros. Pero a diferencia de lo que suele suceder, las banderas se colocaron en bases ubicadas junto a todos los integrantes de los sextos años.

A partir de allí, los mismos estudiantes tuvieron a su cargo la conducción. Y nos permitieron vivenciar todo lo que piensan, la forma en que se comprometen con sus ideas y que construyen sus propias concepciones.

A partir de aquí, entonces, algunos fragmentos de sus propias palabras, que nos invitan a repensar en las banderas que sostenemos.

Hola, nos encontramos aquí reunidos, entre otras cosas, para conmemorar el Día de la Bandera. ¿Entre otras cosas, por qué? Porque nuestra intención es, fundamentalmente, compartir lo que en estas semanas hemos estado discutiendo, repensando y resignificando en distintos espacios de clases. Porque nuestra idea al armar este acto es no reproducir un modelo anacrónico de celebración, creado por una sociedad que ya no existe; nuestra idea es, precisamente, actualizar formatos, derrumbar estereotipos, superar el acto ritual y convertirlo en una instancia de aprendizaje, de reflexión.

Pero antes de seguir hablando, vamos a darle la bienvenida a Ella, la agasajada de hoy, nuestra enseña nacional, la que hoy entra en alto y en las manos de aquellos alumnos que, a lo largo de su trayectoria escolar, la han acariciado con su compromiso, responsabilidad y dedicación en cada una de las actividades escolares.

Y hoy entra acompañada no solo de otra bandera que nos representa como institución parroquial, con todos los sentidos que eso supone, sino también de un conjunto de alumnos de 6to año, quienes movidos por la necesidad de repensar la historia, de reapropiarse de los símbolos patrios y convencidos de la importancia de seguir conmemorando fechas que nos hablan del valor de una acción pasada, decidieron formar parte de la organización de este particular acto.

(…) Como ya mencionamos, cuando se nos convocó para organizar este acto(…) recibimos con agrado la propuesta que nos hicieron las autoridades de la escuela de que sea justamente hoy la fecha en que cada una de nuestras divisiones de 6to año presentara su bandera, aquella que decidimos diseñar como emblema de cada curso.

Y la recibimos con agrado porque eso nos habilitaba a pensar en las banderas, en todas, en el pabellón nacional y en la papal, pero también en aquellas que alguna vez izamos y que hoy, sin embargo, están físicamente ausentes, como la wichí y la wiphala, pero que siguen presentes en nuestros corazones y en nuestras luchas.

Nos pusimos a pensar también en quién es un abanderado, qué implica serlo y qué significa levantar una bandera. Y fue entonces que decidimos que hoy, como podrán ver, no iba a haber abanderados… y no por desconocer los méritos académicos de nuestros compañeros, ni tampoco por un rechazo al orgullo que supone ser el portador de una bandera; lo decidimos así como un modo de manifestar nuestra intención de poner en estado de reflexión esto de levantar una bandera; queremos transmitir un mensaje que no hable de méritos sino de la sensación de deber que algunas circunstancias nos despiertan y hacen que deseemos tener la fortaleza de levantarla. Porque, ¿qué significa levantar una bandera? Significa luchar con convicción, significa pertenencia, identificación con un colectivo. Porque levantar una bandera no solo se materializa al izar una tela de colores, también se iza una bandera cuando -ante la violación o vulneración de un derecho- decidimos manifestarnos, salir a la calle, tomar la palabra. Cada uno de nosotros levanta una bandera. Y, a su vez, seguramente nuestras banderas necesiten ser levantadas por cada uno de nosotros, desde diferentes acciones, desde distintos compromisos. Por eso hoy, simbólicamente, nuestras banderas están allí pero no en soledad, sino sostenidas por todas nuestras manos, como sucede a diario, como esperamos que suceda.

Y fue así que llegamos a pensar también en las banderas que levantamos, en qué es lo que nos provoca una bandera, en por qué elegimos tener banderas y por qué cada uno de nuestros cursos construyó esas que hoy presentamos en el primer recreo… Porque si la escuela tiene que ser un lugar para analizar y repensar las cosas, ¿por qué no proponer un acto del Día de la Bandera que nos invite a pensar en todas nuestras banderas, aquellas que hoy nos llenan de emoción e identidad, las que hablan de nosotros, de nuestras convicciones, de nuestros principios y luchas? Y entonces pensamos en compartir con ustedes todo eso que dice de nosotros esa bandera que hoy cada curso hoy decidió exhibir.

Invitamos a las alumnas Inés Arabia, Martina Bonanzea, Candelaria Sobol y Nerea Giribaldi a compartir con ustedes los sentidos y significados que pretenden transmitir las banderas de cada una de las orientaciones de la promoción 2016.

 

  DISCURSO DE 6TO. SOCIALES

Como alumnos de sexto en la Orientación Sociales y Humanidades, al momento de crear nuestra bandera pensamos: ¿qué es lo que nos representa en cuanto a conocimientos adquiridos? ¿Cómo el paso por la especialidad nos hizo más críticos? ¿Qué significa para nosotros que levantemos esta bandera ante el resto? ¿Cómo expresar la convivencia diaria de estas 21 personas?

En nuestra bandera quedaron reflejados algunos de los contenidos que vimos a lo largo de nuestro recorrido en la orientación y otros que queremos sostener en nuestra vida en sociedad, por lo que decidimos empezar compartiéndolos con ustedes.

Creemos necesario que se materialicen efectivamente los derechos de todas las personas; defendemos un mundo donde la diversidad de géneros sea vista en igualdad de condiciones por la justicia, el Estado, el mercado y la sociedad toda, porque todos reconstruimos la estructura social a través de nuestras acciones.

Queremos construir un mundo que acepte la diversidad cultural, que reconozca los derechos de los pueblos originarios y no permita que los intereses económicos desconozcan sus territorios. Un sistema que no entienda por integración una homogeneidad, sino la aceptación de la cultura diferente y la oportunidad de que la misma se desenvuelva.

Defendemos la idea de que, en la creación de cada camino personal, nunca dejemos al dinero como gobernante, porque creemos que a lo largo de su vida, cada persona debería seguir con orgullo valores más humanos que la codicia, por ejemplo.

Hacemos un llamado a que busquemos y abramos por nuestra cuenta espacios de deliberación donde no estén dados y hagamos de las redes sociales no solo un medio de entretenimiento y consumo, sino que apostemos por una utilización de ellas con el objetivo de hacer visible nuestros reclamos, hacer oír voces acalladas y ser emisores de un mensaje que haga ruido y genere modificaciones que permitan construir un mundo más inclusivo.

Aprendimos a ser conscientes de que si bien formamos parte de un sistema que nos limita haciendo uso de distintas instituciones, nosotros también somos constructores de la realidad en que vivimos. Que la posición que tomemos ante los hechos que nos rodean edifican el mundo del que formamos parte, y que los valores que defendemos son parte de los valores que van a formar un porvenir. Queremos terminar con el discurso de una sociedad completamente obsoleta por el hecho de encontrarse en una estructura supuestamente inquebrantable, somos seres creadores y mediante nuestro accionar somos capaces de lograr una transformación y dejar nuestro grano de arena.

(…) Seremos pocos, pero somos 21 personas que a pesar de ser siempre una minoría, se hace sentir, que no nos quedamos callados aunque las cosas estén en nuestra contra, utilizando para ello algunos medios un poco particulares…

Por todo esto, para nosotros nuestra bandera no es una simple tela, es nuestra forma de pensar, de ser, de sentir y nos representa en todo sentido.

 

DISCURSO DE 6TO. NATURALES

Desde el momento en el que elegimos nuestra orientación hasta ahora, hemos vivido muchas cosas que fueron construyendo nuestra identidad como Sexto Naturales. Es por ello que en el día de la fecha, y a través de este discurso y esta bandera, queremos presentarnos ante ustedes como un nosotros que se une y complementa a partir de diferentes personalidades y actitudes.

Pero, volvamos a ese tercer año, aquel año en que nos veíamos obligados a tomar una decisión muy importante para nosotros: ¿qué orientación elegir? Eran todas tan distintas y, sin dudas, todas tenían algo llamativo… pero nosotros elegimos Naturales.

Para algunos, la decisión fue difícil, dejamos atrás algunos compañeros por seguir un sueño; para otros, la decisión fue por descarte. Pero para muchos fue un llamado desde el interior, eso que siempre quisimos ser y hacer. Y hablo por todos cuando digo que no nos arrepentimos de esa decisión que tomamos.

Diseñar una bandera que nos represente, sin dudas, no fue algo fácil. Consideramos que rompemos con el estereotipo de “Naturales” como curso.

Con los pumas representamos los proyectos que hemos realizado en los últimos años; su instinto animal y salvaje en cierto modo nos representa y su fortaleza nos inspira a seguir luchando por lo que queremos.

El elefante representa los nuevos caminos que se abren para todos una vez terminado el colegio.

El corazón, la pasión y el amor que sentimos por lo que nos gusta.

Como curso somos persistentes, dinámicos, buscamos soluciones y, por qué no, problemas que nos ayuden a seguir avanzando, aprendiendo y creciendo. Nos movilizamos por lo que creemos importante y el contacto con lo natural nos volvió personas que buscan mejorar el ambiente, las relaciones y el mundo.

Por todo esto, y por muchas razones más, nos encanta estar donde estamos y si tuviéramos la oportunidad de volver a elegir el camino, los profes y compañeros, elegiríamos este mismo, porque somos sexto, porque somos Sexto Naturales y no hay nada más lindo que los todos momentos que compartimos para llegar donde estamos y ser lo que somos.

 

DISCURSO DE 6TO. COMUNICACIÓN

A lo largo de nuestro transcurso por el secundario aprendimos a tener nuestras propias ideas y a que tenemos que luchar por lo que creemos porque es la mejor manera de lograr nuestros objetivos.

Nos sentimos identificados con el personaje del sombrerero loco porque a la hora de dar a conocer nuestras ideas, muchas veces también nos llaman locos… y nuestra locura no tiene que ver con ser desequilibrados, sino con aspirar a cosas grandes, mucho más grandes de lo que siquiera otro pensó.

Supimos leer alguna vez por ahí que los locos somos, en cierta medida, víctimas de nuestra imaginación, porque es esta la que nos induce a quebrantar ciertas reglas, pero también la que nos permite cambiar todo aquello que creemos que debe ser cambiado. La locura mueve pasiones y eso nos lo enseñó el sombrerero de Alicia, porque como él decía: “la locura es el estado en el que la felicidad deja de ser inalcanzable”.

El diseño de la bandera que hoy ven colgada pretende transmitir eso, porque cada uno de los objetos, símbolos y representaciones que salen del sombrero es algo que por alguna causa tiene un significado especial para alguno de nosotros. Nuestras pasiones están ahí, nuestras convicciones más profundas, nuestras más amadas locuras. Y la elegimos así porque es nuestra capacidad de convertirnos en nuestras ideas lo que finalmente nos define y nos hace únicos.

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          Los actos escolares son instancias importantes para reforzar la identidad nacional, ese sentimiento de pertenencia que nos une en un “nosotros” pero que también nos separa de “los otros”. Y en esto de repensar los actos descubrimos que no siempre se conmemoraron en las escuelas y que cuando eso se decidió, se hizo con la intencionalidad de crear un sentir “nacional” que sirviera para enfrentar todo lo que representaba una amenaza: el indio, el inmigrante, pero también el anarquista, el comunista y tantos “otros” frente a los cuales tratamos de armar nuestra propia identidad.

          Nos percatamos de los sentidos políticos que dieron inicio a la celebración que hoy nos convoca, porque fue allá por el gobierno de Roberto Ortiz en 1938, cuando el fraude se decía patriótico, que no solo se reglamentó la versión oficial y obligatoria del Himno Nacional en las escuelas sino también que se estableció para el 20 de Junio, día en el que se conmemora la muerte del general Manuel Belgrano, el Día de la Bandera.

          Y si bien la conciencia de todo esto no empaña nuestro sentimiento, sí nos hace un poco más conscientes de por qué hacemos las cosas que hacemos, y en función de eso nos permite decidir qué queremos seguir haciendo y qué podríamos empezar siquiera a imaginar diferente.

          Llegados a este punto, nos pareció interesante compartir un puñado de palabras escritas por Santiago Segura y Facundo Reynoso, y que tienen la intención de que juntos pensemos en cómo y por qué acariciar nuestra bandera. Y (…) si bien son solo palabras, estamos convencidos de que, como dicen algunos, las palabras y las ideas pueden cambiar el mundo.

          Invitamos a la alumna Pía Crucianelli a dar lectura de ellas:

          Arranca un nuevo día y nos levantamos como tantos otros, desayunamos, agarramos nuestra mochila hecha en China y partimos al colegio. En la radio, por más que cambies el dial, se suceden una tras otras canciones en inglés.

Llegamos, es un día común, uno más de la rutina esperando el fin de semana. Formamos en el patio y hablamos entre nosotros. De pronto empiezan los primeros acordes de Aurora y nuestra bandera sube, nos da la bienvenida y vos sabés que es un momento especial pero seguís hablando como si nada pasara, no cantamos y ni siquiera la miramos. Y la enseña patria está ahí, con cientos de personas que todos los días pasan por su lado y la ignoran. Y se siente sola. Sola porque no la respetamos, no la mimamos, no la vemos, no la abrazamos como realmente se merece.

Y eso que se lo merece, ¿eh?, porque ella estuvo en todas con nosotros, en las buenas y las malas, en las victorias y en las derrotas, en las alegrías y las tristezas. Porque no solo estuvo ahí cuando de la mano de Diego dimos la vuelta en el ‘86, también nos acompañó cuando volvimos a la democracia en el ‘83, y cuando nos desangramos en Malvinas; tampoco nos abandonó cuando Menem vendía el país al extranjero. Estuvo en todas, en cada una de nuestras batallas, en cada una de nuestras luchas.

Por eso te lo pido a vos, a vos y a vos, que cuando pases por el patio la mires, la saludes, la respetes. Que cuando suene Aurora aunque sea escuchemos callados. Que nos emocionemos cuando suene el Himno en la Copa América o en el Mundial, pero también cuando los 24 de Marzo recordemos a los caídos y a los treinta mil desaparecidos que nos dejaron los genocidas que usurparon el poder en el ‘76.

Te pido que cuando hables de Argentina lo hagas con el corazón, con todo el orgullo, porque no somos ni mejores ni peores que otros, somos diferentes y estamos felices de serlo. Que no te olvides de hacer gauchadas, de juntarte con amigos a comer un asado, que juegues al truco, al fútbol y que te pongas la camiseta de Argentina siempre. Que cuando salgas a la cancha, cualquiera sea el partido que estés por jugar, lo dejes todo ahí, porque no importa lo que hagas, cada uno puede poner su granito de arena para hacer más grande este país.

Y para empezar, te pido que te llenes de valor y cantes el himno con alma y vida. Sí, hoy… ahora. Y que se escuche, hasta La Quiaca, hasta las Islas Malvinas. Que este “Viva la Patria” resuene en cada rincón de nuestra amada Argentina. Porque te quiero, te amo y doy la vida por vos, Argentina.

¡Feliz cumpleaños, bandera querida!

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